A algunas chicas, nos preocupa el peso, a las chicas con parientes diabéticos, nos preocupa apenas más; lo que sí tenemos más, es un conjunto de costumbres increíblemente golosas, heredadas y reafirmadas con la práctica.
Además algunos diabéticos asocian el sentimiento de felicidad al del azúcar alta, y yo creo que eso también se aprende.
Somos familias que mostramos el afecto sirviendo comida, y nos mostramos afecto a nosotros mismos, con comida. Si algo nos salió bien con esfuerzo, sentimos que nos merecemos un helado, si nos juntamos con alguien que queremos, nos tomamos una cerveza.
Lo interesante es que si estamos mal, hemos de comer para que la situación sea más llevadera, y si estamos colapsados por la vida, creemos que es imposible enfrentarla sin una cucharada de dulce de leche.
Con el agravante de que si nos empezamos a sentir gordos, la cosa empeora, porque comer viene a ser lo único que apreciamos como placer.
No somos tontos, sabemos que comer en exceso engorda, y ya hemos visto a otros gordos comiendo demás y nos dio vergüenza ajena, entonces.... comemos a escondidas.
Bueno, la cosa es que hay que ver cómo se sale de una familia de diabéticos, o bien, cómo tiene uno la decencia de no legarles a los hijos las mismas idioteces que a uno le dejaron.
Primer análisis: El embarazo
En el embarazo 2 subí de 75 a 84.6 pero después de que nació mi beba, bajé cada dia unos 700 gr. hasta llegar a 77.1. Genial! hasta el dia 11 que en vez de bajar estaba en 79.2. Hoy, a los 42 días, amamantando y todo, sigo en 79.3.
En el primer embarazo, también llegué a 84 pero desde los 67 (65 porque me había puesto a dieta) a 84, pero bajé hasta 71 en los primeros 13-14 días... 1 Kg por día aprox, sin embargo, me termine estabilizando en 73-75, por lo tanto, decidí empezar un plan de alimentacion.
Es decir, que en dos embarazos, subí 12 Kg, sin contar los 2 que bajé antes de quedar.
El 29 de agosto, intenté empezar un registro de comidas, pero acá en el blog es complicado.
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